MARCO TEORICO
1.1 ANTECEDENTES
Con base en investigaciones de Cantoral y Farfán (2003), citado
por Aragón, Castro, Gómez & González (2009), en cuanto a la enseñanza de
las matemáticas es una de las ciencias que, normalmente, resulta más difícil de
aprender y enseñar; es decir, es complicada tanto para alumnos como para
algunos docentes
Como lo menciona Arrieta (1998), tradicionalmente las sesiones
de matemáticas se impartían de forma magistral y el profesor explicaba cómo se
aplicaban los conceptos, lo ilustraba con unos ejemplos en la pizarra y mandaba
hacer una serie de ejercicios del libro de texto creyendo que al repetirlos le serviría
al alumno adquiriera el conocimiento deseado. Esto cambia según Arrieta (1998):
“Hasta los años 70 en que los colectivos de
profesores de Matemáticas se agrupan en Asociaciones, se comienzan a publicar
revistas de tipo didáctico y se crean grupos de trabajo renovadores con la
intención de mejorar la enseñanza de la Matemática”.
Con respecto a lo que comenta Arrieta (1998), la causa de:
“Estos movimientos renovadores surgen a expensas de
la teoría constructivista que viene desarrollándose con gran influencia en la
educación en contraposición a la teoría conductista imperante hasta entonces”.
Según Márquez (2016), las matemáticas existen desde tiempos remotos,
en el ahora forman parte de nuestra vida cotidiana y las ocupamos en todo
momento, sin embargo, es muy frecuente escuchar a diversas personar expresar su
sentir en cuanto a que el aprendizaje con las matemáticas no se les da, sin
tomar en cuenta el nivel educativo que sea. Esto con el paso del tiempo se ha
convertido en cotidianeidad puesto que de generación en generación no se
realiza nada para cambiar ese pensar, el detalle aquí es que como los alumnos
pueden aprender matemáticas sino la importancia que estas tienen en su contexto
cotidiano, por ello el mismo autor concluye que es necesario reflexionar sobre transformación
que deben tener los métodos de enseñanza, no obstante también adecuarlos a los
contextos sociales y culturales en que se desenvuelven los alumnos, ello conduce
a la esperanza para que los estudiantes obtengan los conocimientos que se consideran
elementales para desenvolverse en plenitud en la actualidad.
También, de acuerdo a Miguel &
Sánchez (1995), es común en la enseñanza de las matemáticas la trasmisión de
conceptos de manera muy recta, como si solo se quisiera aprender matemáticas para
aprobar un examen, sin embargo, ya que las matemáticas deben de entenderse como
un proceso de enseñanza a largo plazo con el uso del material se atiende la necesidad
de que el alumno genere un aprendizaje significativo.
González Marí (2010), citado por Velasco (2012),
señala que el origen del material didáctico lo podemos situar en la tradición filosófica
empirista de los siglos XVII y XVIII. Para los empiristas el conocimiento tiene
su origen en los sentidos.
1.2 BASES TEORICAS
Los medios que facilitan el hacer de los alumnos, son lo que
llamamos MATERIALES para la enseñanza.
Carretero, Coriat & Nieto (1955), citado por Flores, Lupiáñez,
Berenguer, Marín, & Molina (2011), los definen de la siguiente forma:
“Se distinguen de los recursos porque, inicialmente,
se diseñan con fines educativos (Si bien, en general, un buen material
didáctico transciende la intención de uso original y admite variadas aplicaciones;
por ello, no hay una raya que delimite claramente qué es un material y qué es
un recurso)”.
Para innovar la enseñanza de las matemáticas no solo es
necesario que el alumno entienda el uso de las matemáticas en su contexto, sino
que el profesor cambie la idea de los métodos tradicionales según Gutiérrez (1991),
citado por Arrieta (1998), la diferencia entre los métodos tradicionales y los
métodos actuales viene dada por el cambio de énfasis en la didáctica de la
Matemática, que ha pasado de estar centrada en el acto de enseñar a estar
centrada en el acto de aprender. En cuanto a la importancia del uso de materiales
didácticos el propio Skemp (1980), citado por Arrieta (1998), profundiza en su
importancia señalando que, para llegar a elaborar una idea, si se ha partido de
un bagaje experimental justamente enriquecedor, se llega a obtener un fruto
intermedio entre la experiencia y el concepto, que es el precepto y éste tiende
a instituirse en la inteligencia con una mayor fijeza y claridad.
Si tomamos en cuenta lo que dice Manrique & Gallego (2013),
la implementación de materiales didácticos en los procesos escolares, conlleva
una transmisión de conocimientos. A partir de esta dinámica se le autoriza al
estudiante interactuar de manera más práctica y lúdica con los saberes
requeridos en su formación, esto lo fundamenta Arrieta (1998):
“La propia experiencia indica que el material
facilita y favorece la comprensión e incluso la comunicación porque permite
referirse a un soporte físico, facilita la visualización - proceso de formación
de imágenes mentales o materiales - que es clave en la comprensión de conceptos”
Como lo hace), Navarrete (2017quien afirma que
el uso de los materiales
didácticos en una clase de matemáticas desempeña una opción a tener en cuenta a
la hora de elaborar y crear actividades de aprendizaje para que estas ayuden a los docentes verdaderos retos o
interrogantes, pues mediante los materiales didácticos, se intenta que los
alumnos/as efectúen la investigación y búsqueda de soluciones de manera autónoma,
que se hagan responsables de sus propias capacidades y sobre todo que expongan
interés de manera libre por todo lo que les rodea y por si fuera poco que
disfruten de ello; en terminante, que aprendan.
De este modo se concibe lo que comenta Arrieta (1998):
“El aprendizaje es mucho más eficaz cuando el alumno
está activo que cuando es un mero receptor de la enseñanza del profesor”.
Del mismo modo lo hace Flores, Lupiáñez, Berenguer, Marín, &
Molina (2011):
“Para aprender hay que “hacer” y los materiales y
recursos permiten que el alumno haga”.
Es importante remarcar que la educación va siendo cada vez más
consciente de la importancia y de la necesidad que tiene la manipulación y la
interacción activa del alumnado en el aprendizaje de las matemáticas. Pero
asumiendo que esta conciencia es un proceso lento y pausado, aunque sabiendo
que se está yendo por el buen camino para la integración del uso de los
materiales didácticos en las clases de matemáticas como lo hace Navarrete (2017).
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